Gratias Wines

Pintaillo

LA VARIDEDAD DE UVA PINTAILLO O PINTAILLA, SEGÚN A QUIEN PREGUNTES EN EL PUEBLO, ES UNA VARIEDAD EN PELIGRO DE EXTINCION

En la Manchuela tenemos un patrimonio genético varietal muy importante, ya que podemos encontrar muchas variedades de uva local que solo se cultivan en nuestro entorno. Una de ellas es la variedad Pintaillo o Pintailla, que según a quién preguntes en el pueblo varía su denominación,  por ejemplo, el padre de Iván lo llama Pintaillo y su vecino Pintailla, y resulta imposible ponerles de acuerdo…

Se trata de una variedad minoritaria, localizada en nuestra parte de la Manchuela (Alborea y Casas Ibañez), de la cual no existen parcelas monovarietales plantadas con ella. La encontramos mezclada en parcelas de Bobal viejo o en las parcelas de mezcla.

Durante un tiempo se utilizó para replantar las faltas en las parcelas de Bobal por su buena resistencia a la ‘enfermedad del troncho’ (decaimiento fisiológico). Esta enfermedad afecta gravemente a la variedad autóctona Bobal cuando la temperatura baja (aun sin llegar a helar) en primavera, los pámpanos (sarmientos) se rompen (tronchan) por el entrenudo inferior al racimo con la consiguiente pérdida de producción.

Asimismo, es una variedad común en las multivarietales parcelas de mezcla, donde la Bobal se confunde con Doña Blanca, Marisancho, Teta de Vaca, Rojal, Valencin, Cencibel, Coloraillo y… pintaillo. Estas parcelas de mezcla son el viñedo más antiguo de la zona y suponen una reserva del patrimonio genético varietal. Antiguamente, los viticultores mezclaban las variedades en una misma parcela con el objetivo de mantener una producción de uva más o menos constante para el autoconsumo. Por ejemplo, el año que las heladas afectaban al bobal, mantenían la producción con otras variedades menos sensibles a las heladas como la pintaillo.

El nombre de Pintaillo le viene porque en el momento del envero, a los granos de uva le aparecen unas ´pintas´ (pecas) de color morado sobre su piel sonrosada. Es una variedad de ciclo largo (se vendimia después del bobal), con el grano de uva ovalado y los racimos sueltos, sensible al oídio en añadas cálidas y secas, muy resistente a la sequia y a las heladas.

La variedad está en peligro de extinción porque se obtienen vinos con unos grados moderados y de baja intensidad colorante, por lo que no resultan interesantes para la venta a  granel, donde el precio se define por grado y color. Por ello, los viticultores no suelen darle importancia a esta variedad. Pero pensamos que es una variedad muy interesante, porque nos permite elaborar vinos de perfil atlántico en el sur, muy frescos, con un tanino amable y goloso  siguiendo la nueva línea de vinos que se elaboran desde hace unos años. Además por sus condiciones agronómicas se adapta perfectamente al cambio climático al que nos estamos enfrentando.

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